Hasta hace poco tiempo, las redes sociales para mí eran un instrumento en el que los adolescentes podían contactar entre ellos y compartir, a veces con cierta imprudencia, fotos, archivos e incluso facilitar a desconocidos demasiados datos personales.
En vista del crecimiento que han experimentado en los últimos cuatro años, no podemos negar la realidad de que las redes se han convertido en todo un fenómeno social. Hasta se ha llevado al cine.
Incluso los adultos tenemos nuestro perfil en Facebook para mantenernos en contacto con amistades o con gente que no vemos con la asiduidad que nos gustaría.
Hablando de Facebook, yo me creé mi perfil hace dos años y no le había dado demasiada utilidad: tenía agregados a unos cuantos familiares y compañeros de trabajo, que al igual que yo, no entraban casi nunca a su página.
Desde hace un mes, debo decir que gracias a Facebook, he encontrado a antiguas alumnas de cuando empecé a dar clases, hace más de una década, que ya han acabado sus estudios universitarios o están a punto de hacerlo y que ahora son jóvenes emprendedoras, con ilusión y ganas de encontrar un empleo. Me ha hecho una ilusión tremenda ver que aquellas adolescentes a las cuales sermoneaba de vez en cuando, ahora son adultas con una identidad bien formada. Y lo mejor de todo, es que ellas recuerdan como anécdotas aquellos días en que además de la formación académica, venía de la mano la formación como individuos.
Ahora esas chicas y chicos de Teruel, de Alicante, de Piles, de Denia, Murla,... incluso unas alumnas húngaras que vinieron a un intercambio para aprender español, son parte de mis amistades en Facebook y gracias a él, seguimos en contacto compartiendo esos y otros momentos actuales.
Pero no se queda ahí mi lista de amistades: ahora también he recogido a profesores de la facultad, escritoras de las que sigo su obra, y la lista sigue aumentando poco a poco.
Por supuesto que ha cambiado mi opinión respecto a las redes sociales. Ahora no las veo como un instrumento donde se comparte información sin ningún tipo de privacidad. Es el uso que les demos y la parte pública que queramos dar a conocer la que nos compromete a ser observados por los demás, pero para eso, cada uno debe ser consciente de dónde acaba lo público y comienza lo privado.
Algunos compañeros profesores, ingeniosos e inteligentes ellos, han acercado la materia que imparten a Tuenti o a Facebook para que los alumnos puedan seguir través de éstas los contenidos. Es otra forma de ver la cara de la moneda: los tiempos cambian rápidamente y nosotros debemos adaptarnos a ellos y si la forma de empatizar con los alumnos es acercarnos a su terreno, adelante y bienvenidas sean las Tic's.
domingo, 27 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
TODO CUANTO AMÉ
Es el título de la novela que acabo de leer recientemente. Su autora, Siri Hustvedt, hasta ahora era una perfecta desconocida para mí. Tengo que decir que es la mujer de Paul Auster y con esto podía dar por finalizada la presentación, pero no me voy a quedar ahí. El ser la esposa de un autor conocido no significa que sea su apéndice, ni que imite el estilo de su archifamoso marido. Todo lo contrario, Hustvedt tiene un estilo propio muy personal y supongo que debe ser difícil ser la cónyuge de un novelista de renombre para poder hacerte un hueco en la literatura. En España tenemos algún caso conocido de matrimonios de novelistas como Rafael Sánchez Ferlosio y Carmen Martín Gaite.
Volviendo al currículum de Hustvedt, la autora es licenciada en Literatura Norteamericana, y eso se nota, por el dominio de la estructura del relato y por la construcción magistral que hace de los personajes. También debo decir a su favor, que para escribir el libro ha debido hacer un exhaustivo trabajo de investigación sobre el panorama artístico del Nueva York de los 80: galerías de arte, movimientos pictóricos, vanguardia, instalaciones, artistas, mercados, etc. Todo ello relatado con una sensibidad extraordinaria.
La vida de dos personajes, un profesor de Historia del Arte y un pintor se entrecruzan por una serie de acontecimientos, en los que convergen y divergen continuamente en un vaivén oscilante de sucesos que marcan sus vidas.
Es una de esas novelas que no te dejan indiferente. Casualmente, he leído casi la mitad de las obras de Paul Auster. Para mí resulta sublime esa alegoría que muestra en El Palacio de la Luna, o ese universo austeriano de personajes que desfilan en la Trilogía de Nueva York o Brooklyn Follies. Pero la novela de su mujer no desmerece para nada. Es más, complementa la obra de Auster.
Mi afición por la literatura norteamericana es reciente. Hasta hace dos décadas sólo conocía a los autores de la Lost Generation: Hemingway, Dos Passos, Faulkner, Miller... como introductores de los cambios narrativos que se producen en el s.XX. Después me preocupé por la Generación Beat leyendo a Kerouac y más tarde a los conocidos J. D. Salinger, Philip Roth, o el humor negro de Bukowsky.
Hasta ahí mis lecturas yankis. Pero desde que descubrí a Auster mi visión de los narradores americanos cambió. Había descubierto al AUTOR y no me extrañó su éxito.
¿Cómo no lo había descubierto antes? Con lo que me gusta la literatura comparada y la intertextualidad que se produce a veces de forma fortuita y otras no tanto.
El caso es que este matrimonio de novelistas, ambos filólogos (no es casualidad), forman un estupendo tándem en el panorama literario actual.
Recomiendo que leáis la novela de Hustvedt y ya me comentaréis si estoy en lo cierto.
miércoles, 9 de marzo de 2011
DÍA DE LA MUJER
Este fragamento pertenece al discurso que Clara Campoamor pronunció en las Cortes el día 1 de octubre de 1931, y a partir del cual, se instauró el voto femenino.
Hoy, Día de la Mujer Trabajadora, y como pequeño homenaje a todas aquellas que anticipándose a su tiempo, lucharon por los derechos de las mujeres y por la igualdad entre ambos sexos, os dejo una pequeña parte de ese discurso:
[...] A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.
Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.
Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.
No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención. [...]
Hoy, Día de la Mujer Trabajadora, y como pequeño homenaje a todas aquellas que anticipándose a su tiempo, lucharon por los derechos de las mujeres y por la igualdad entre ambos sexos, os dejo una pequeña parte de ese discurso:
[...] A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.
Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.
Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.
No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención. [...]
martes, 1 de marzo de 2011
ROMANCE DE LA EVALUACIÓN
El curso pasado me llegó un e-mail que recogía en forma de romance todo lo que ya sabemos que pasa en las evaluaciones. El autor, desde luego, se lo curró en serio. A ver si estáis de acuerdo con lo que expresa.
Romance de la evaluación
PARA PROFESORES, ALUMNOS, EX-ALUMNOS Y OTRAS TRIBUS DEL LUGAR.
La sesión de evaluación
dispuesta a empezar estaba
el tutor que era de Lengua,
dijo que todos callaran
y pidió a la Orientadora
que, por favor, se sentara.
La Orientadora, psicóloga,
tiene en propiedad su plaza
desde que la LOGSE impera
en los Centros de Enseñanza.
Sabe al dedillo la Ley,
habla la jerga bárbara
de los psicopedagogos
y de la fauna logsiana.
Comienza la evaluación,
las notas así se cantan:
Iván Peláez Borrego.
Con este mozo, ¿qué pasa?
A éste le quedan seis.
Titulación denegada.
Pero habló la Orientadora,
y de esta manera hablaba:
“No nos permite la LOGSE
hacer tan gran canallada
si algún alumno o alumna
no superase algún área
siendo con insuficiente
evaluado o evaluada
debe discutirse aquí
si es persona preparada
si domina las destrezas
los objetivos de etapa
si se ajustan los diseños
si se dan las circunstancias
si se hizo adaptación
al chaval o a la chavala
si de los procedimientos
se llevó relación clara
y si de las actitudes
quedó notoria constancia.
¿Detectaronse a tiempo
todas esas problemáticas?
¿Se hicieron formularios,
programaciones de aula?
¿Motivósele al efecto con
estrategia adecuada?
¿Hízose por el tutor
en la clase un sociograma?”
Muchos de los profesores
se miran, piensan y callan.
Hízose largo silencio,
ni una mosca se escuchaba.
Y luego el de Historia habló.
Bien oiréis lo que hablaba:
“¡Pero si este mozalbete
las más de las veces falta.
Y cuando viene, molesta,
grita, juega, se levanta;
no atiende al profesor,
ni estudia ni trabaja;
no se está quieto un momento,
de los profesores pasa,
es deslenguado soez,
torpe, necio y tarambana.
¿Cómo darle el mismo título
que al que se aplica y se afana
y saca muy buenas notas
y cumple normas y pautas?
Sería inicua injusticia,
sería indecente práctica,
sería de los calzones
hacerse la gran bajada.”
Los profesores se miran
y, con voz amortiguada,
se comentan a la oreja
las cosas que allí se tratan.
Los más parecen de acuerdo,
otros niegan y rechazan.
“¡Como podéis decir eso!”
Y la Orientadora exclama:
“¡No queréis tener en cuenta
la normativa aprobada!
¿Te has leído el plan de Centro?
¿Has repasado las páginas
de los valiosos Diseños
Curriculares de Etapa?
¿Practicas la evaluación
continua y bien adaptada?
¿No aplicas en tu clase
la enseñanza igualitaria?
Si el muchacho no te atiende,
será porque usas la práctica
de la lección magistral,
que es retrógrada y nefasta.
Debes dar motivación
y educación y enseñanza,
descender de la tarima,
que es plataforma tiránica;
debes ser más solidario
con chavales y chavalas,
darles menos contenidos
que no hacen mucha falta
y mirar sus intereses,
captar bien su idiosincrasia
y educar en valores
de sociedad democrática;
ser más tolerante y lúdico,
ser con ellos camaradas
y mostrarte comprensivo
en cada unidad didáctica.”
“Pero, aprobando a éste,
¿quién el título no alcanza?
Veremos el próximo curso
cómo vienen a las aulas
y cursar Bachillerato
así, por toda la jeta
un montón de analfabetos,
inútiles, vagos y caras.
Mozalbetes ignorantes
e iletradas muchachas
que no hacen ni la O
con un canuto de caña.”
Subieron las discusiones
arreciaron las palabras
se esgrimieron circulares
leyes, fueros y ordenanzas.
Hablose allí de principios,
de posturas reaccionarias
de los derechos humanos
y falta de democracia.
De lo divino y lo humano
todo el mundo allí hablaba.
Llevaban así tres horas
y el personal se cansaba,
hasta que un profesor dijo:
“A ver cuántas le quedaban
al mozo que, por el título,
la disputa originara.”
“Quedábanle seis”, responden.
“Pues yo, que doy Matemáticas,
que las tiene muy suspensas,
ahora están aprobadas
y solo cinco le quedan..”
Y la de Francés que estaba
mohina y entristecida,
a punto de echar las lágrimas,
dijo con voz melancólica,
mortecina y apagada:
“Ponle aprobado en Francés.”
“Que apruebe también la Plástica.”
(Sonó la voz del artista,
que tenía enormes ganas
de acabar las discusiones
e irse a pintar a casa).
“Pues yo, para no ser menos,
le apruebo Cultura Clásica.”
Y aprueba que te aprueba,
el typex ya chorreaba,
sumergiendo los suspensos
bajo una patina blanca.
El tutor, los suficientes
prestamente rotulaba:
“Iván Peláez Borrego:
¡Quédanle dos, luego pasa!”
Romance de la evaluación
PARA PROFESORES, ALUMNOS, EX-ALUMNOS Y OTRAS TRIBUS DEL LUGAR.
La sesión de evaluación
dispuesta a empezar estaba
el tutor que era de Lengua,
dijo que todos callaran
y pidió a la Orientadora
que, por favor, se sentara.
La Orientadora, psicóloga,
tiene en propiedad su plaza
desde que la LOGSE impera
en los Centros de Enseñanza.
Sabe al dedillo la Ley,
habla la jerga bárbara
de los psicopedagogos
y de la fauna logsiana.
Comienza la evaluación,
las notas así se cantan:
Iván Peláez Borrego.
Con este mozo, ¿qué pasa?
A éste le quedan seis.
Titulación denegada.
Pero habló la Orientadora,
y de esta manera hablaba:
“No nos permite la LOGSE
hacer tan gran canallada
si algún alumno o alumna
no superase algún área
siendo con insuficiente
evaluado o evaluada
debe discutirse aquí
si es persona preparada
si domina las destrezas
los objetivos de etapa
si se ajustan los diseños
si se dan las circunstancias
si se hizo adaptación
al chaval o a la chavala
si de los procedimientos
se llevó relación clara
y si de las actitudes
quedó notoria constancia.
¿Detectaronse a tiempo
todas esas problemáticas?
¿Se hicieron formularios,
programaciones de aula?
¿Motivósele al efecto con
estrategia adecuada?
¿Hízose por el tutor
en la clase un sociograma?”
Muchos de los profesores
se miran, piensan y callan.
Hízose largo silencio,
ni una mosca se escuchaba.
Y luego el de Historia habló.
Bien oiréis lo que hablaba:
“¡Pero si este mozalbete
las más de las veces falta.
Y cuando viene, molesta,
grita, juega, se levanta;
no atiende al profesor,
ni estudia ni trabaja;
no se está quieto un momento,
de los profesores pasa,
es deslenguado soez,
torpe, necio y tarambana.
¿Cómo darle el mismo título
que al que se aplica y se afana
y saca muy buenas notas
y cumple normas y pautas?
Sería inicua injusticia,
sería indecente práctica,
sería de los calzones
hacerse la gran bajada.”
Los profesores se miran
y, con voz amortiguada,
se comentan a la oreja
las cosas que allí se tratan.
Los más parecen de acuerdo,
otros niegan y rechazan.
“¡Como podéis decir eso!”
Y la Orientadora exclama:
“¡No queréis tener en cuenta
la normativa aprobada!
¿Te has leído el plan de Centro?
¿Has repasado las páginas
de los valiosos Diseños
Curriculares de Etapa?
¿Practicas la evaluación
continua y bien adaptada?
¿No aplicas en tu clase
la enseñanza igualitaria?
Si el muchacho no te atiende,
será porque usas la práctica
de la lección magistral,
que es retrógrada y nefasta.
Debes dar motivación
y educación y enseñanza,
descender de la tarima,
que es plataforma tiránica;
debes ser más solidario
con chavales y chavalas,
darles menos contenidos
que no hacen mucha falta
y mirar sus intereses,
captar bien su idiosincrasia
y educar en valores
de sociedad democrática;
ser más tolerante y lúdico,
ser con ellos camaradas
y mostrarte comprensivo
en cada unidad didáctica.”
“Pero, aprobando a éste,
¿quién el título no alcanza?
Veremos el próximo curso
cómo vienen a las aulas
y cursar Bachillerato
así, por toda la jeta
un montón de analfabetos,
inútiles, vagos y caras.
Mozalbetes ignorantes
e iletradas muchachas
que no hacen ni la O
con un canuto de caña.”
Subieron las discusiones
arreciaron las palabras
se esgrimieron circulares
leyes, fueros y ordenanzas.
Hablose allí de principios,
de posturas reaccionarias
de los derechos humanos
y falta de democracia.
De lo divino y lo humano
todo el mundo allí hablaba.
Llevaban así tres horas
y el personal se cansaba,
hasta que un profesor dijo:
“A ver cuántas le quedaban
al mozo que, por el título,
la disputa originara.”
“Quedábanle seis”, responden.
“Pues yo, que doy Matemáticas,
que las tiene muy suspensas,
ahora están aprobadas
y solo cinco le quedan..”
Y la de Francés que estaba
mohina y entristecida,
a punto de echar las lágrimas,
dijo con voz melancólica,
mortecina y apagada:
“Ponle aprobado en Francés.”
“Que apruebe también la Plástica.”
(Sonó la voz del artista,
que tenía enormes ganas
de acabar las discusiones
e irse a pintar a casa).
“Pues yo, para no ser menos,
le apruebo Cultura Clásica.”
Y aprueba que te aprueba,
el typex ya chorreaba,
sumergiendo los suspensos
bajo una patina blanca.
El tutor, los suficientes
prestamente rotulaba:
“Iván Peláez Borrego:
¡Quédanle dos, luego pasa!”
sábado, 12 de febrero de 2011
RETRATO DE UN ADOLESCENTE
Cuando era adolescente mi consigna era rebelarme contra todo. Recuerdo que pasé de tener unas notas brillantes a ser una inconformista o como diríamos ahora, a ir contra corriente.
Me importaban un pito la política, la crisis (que en los 80 también la había), las opiniones de los adultos y las riñas de mis padres por no llegar puntual a casa.
Eso sí, no tenía ordenador, ni Play-Station, ni XBOX, ni la Nintendo. Tampoco tenía móvil, pero eso importaba poco para quedar con los compañeros de clase y salir todas las tardes para hablar de lo que íbamos a hacer el fin de semana, de los controles del insti, o de los grupos musicales más alternativos. No nos hacía falta ordenador para contarnos todo aquello que nos preocupaba. Y es que la edad del pavo entonces era eso: una reunión de amiguetes y compañeros de clase que hablaban de sus vivencias y donde lo importante era integrarse en la manada social. De ahí que lo que más nos preocupaba era agradar al resto, sentirnos aceptados por otros iguales a nosotros.
Las cosas han cambiado bastante. Ahora no hace falta salir de casa para relacionarte con los amigos. Incluso los adultos, y me cuento entre ellos, recurrimos a las redes sociales y a los correos para estar al corriente de la vida de nuestros amigos. Hoy, la mayoría no podríamos sobrevivir sin San Google: internet es Dios, si algo existe lo encuentras en la red. Desde internet tienes todas las herramientas a tu alcance para poder estar continuamente en contacto sin moverte de tu habitación. Puedes "colgar" tus fotos o incluso puedes cambiar tu identidad. Las posibilidades son infinitas. Si me lo hubieran dicho en aquella época, hubiera pensado que se trataba de una peli de ciencia ficción. Sólo había visto los ordenadores del aula de informática, antiguallas de complicados programas como el PASCAL, que siempre odié a muerte y que sólo ejecutaban órdenes cuando introducías las instrucciones correctas en el programa que debías realizar tú.
Desde entonces todo ha cambiado a un ritmo vertiginoso, y no sólo la tecnología, sino también nuestros alumnos y su forma de relacionarse. La mayoría de las veces los criticamos pensando que lo tienen todo y lo desaprovechan continuamente con su apatía. Y es que no nos planteamos que el tenerlo todo se refiere exclusivamente a lo material y en muchas ocasiones lo que les falta es afecto o incluso alguien que les dirija cuando hacen algo mal, pues también es señal de afecto el corregirnos cuando nos equivocamos.
A veces pienso que los profesores hemos suplido esas carencias que tienen en sus casas y a mí, personalmente, a veces "me viene grande" esa responsabilidad. Es muy difícil no implicarte cuando aparecen los sentimientos por medio. Las relaciones humanas son así de complicadas.
Me importaban un pito la política, la crisis (que en los 80 también la había), las opiniones de los adultos y las riñas de mis padres por no llegar puntual a casa.
Eso sí, no tenía ordenador, ni Play-Station, ni XBOX, ni la Nintendo. Tampoco tenía móvil, pero eso importaba poco para quedar con los compañeros de clase y salir todas las tardes para hablar de lo que íbamos a hacer el fin de semana, de los controles del insti, o de los grupos musicales más alternativos. No nos hacía falta ordenador para contarnos todo aquello que nos preocupaba. Y es que la edad del pavo entonces era eso: una reunión de amiguetes y compañeros de clase que hablaban de sus vivencias y donde lo importante era integrarse en la manada social. De ahí que lo que más nos preocupaba era agradar al resto, sentirnos aceptados por otros iguales a nosotros.
Las cosas han cambiado bastante. Ahora no hace falta salir de casa para relacionarte con los amigos. Incluso los adultos, y me cuento entre ellos, recurrimos a las redes sociales y a los correos para estar al corriente de la vida de nuestros amigos. Hoy, la mayoría no podríamos sobrevivir sin San Google: internet es Dios, si algo existe lo encuentras en la red. Desde internet tienes todas las herramientas a tu alcance para poder estar continuamente en contacto sin moverte de tu habitación. Puedes "colgar" tus fotos o incluso puedes cambiar tu identidad. Las posibilidades son infinitas. Si me lo hubieran dicho en aquella época, hubiera pensado que se trataba de una peli de ciencia ficción. Sólo había visto los ordenadores del aula de informática, antiguallas de complicados programas como el PASCAL, que siempre odié a muerte y que sólo ejecutaban órdenes cuando introducías las instrucciones correctas en el programa que debías realizar tú.
Desde entonces todo ha cambiado a un ritmo vertiginoso, y no sólo la tecnología, sino también nuestros alumnos y su forma de relacionarse. La mayoría de las veces los criticamos pensando que lo tienen todo y lo desaprovechan continuamente con su apatía. Y es que no nos planteamos que el tenerlo todo se refiere exclusivamente a lo material y en muchas ocasiones lo que les falta es afecto o incluso alguien que les dirija cuando hacen algo mal, pues también es señal de afecto el corregirnos cuando nos equivocamos.
A veces pienso que los profesores hemos suplido esas carencias que tienen en sus casas y a mí, personalmente, a veces "me viene grande" esa responsabilidad. Es muy difícil no implicarte cuando aparecen los sentimientos por medio. Las relaciones humanas son así de complicadas.
martes, 8 de febrero de 2011
DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA EN LA DISCOTECA
Recordando con mi amiga Mª José aventuras con los alumnos del curso pasado, recordamos, precisamente, una actividad que hicieron los alumnos de 3º sobre el Quijote. Ésta consistía en escribir una aventura donde apareciesen Don Quijote y Sancho Panza, y para hacer más sencilla la actividad, podían ambientarla en la época actual, siempre y cuando respetasen la estructura original del relato.
Las aventuras que aparecieron fueron sorprendentes, e incluso un alumno de altas capacidades se atrevió con un romance (octosílabo y con su rima asonante en los pares) sobre Don Quijote. Es una pena no conservarlo.
A continuación, extraigo una de las aventuras más surrealistas (aunque todas lo eran) que se presentaron. Fue divertido leerlas y comentarlas en clase. He respetado la puntuación del original.
DON QUIJOTE & SANCHO PANZA EN LA DISCOTECA.
Era un sábado y Don Quijote no tenía nada que hacer, estaba totalmente aburrido. Las horas pasaban y pasaban, encendió el ordenador, pero no había nadie conectado.
Entonces decidió llamar a unos cuantos amigos para luchar contra él porque le gustaba mucho ser caballero. Incluso en la calle se comportaba con esa manera rara de hablar con la gente como un caballero.
Se le ocurrió ir a Consum a comprar un par de cosas y luego hacer una llamada a Sancho a ver si tenía el fin de semana libre. Llegó a casa, dejó las bolsas y después colocó todo en su sitio, suspiró y se fue en busca de su móvil.
Luego sonrió y recordó que lo tenía en el bolsillo. Lo sacó y llamó a Sancho.
- Quería decirte que si vienes conmigo a la discoteca a pasar un rato.
Se fueron, se divirtieron y fue allí cuando conoció a una chica llamada Dulcinea, gorda y fea, pero Don Quijote la veía guapísima a pesar de que Sancho le advertía.
A Don Quijote le dolía mucho la cabeza y entonces pidió un cubata. Al beber tenía a Dulcinea enfrente y gritó como un loco al verla tan fea, maldiciendo y buscando qué le había puesto el Mago Frestón en el cubata. Al ver la situación todo el mundo comenzó a reír a carcajadas y Don Quijote burlado se marchó a casa.
Las aventuras que aparecieron fueron sorprendentes, e incluso un alumno de altas capacidades se atrevió con un romance (octosílabo y con su rima asonante en los pares) sobre Don Quijote. Es una pena no conservarlo.
A continuación, extraigo una de las aventuras más surrealistas (aunque todas lo eran) que se presentaron. Fue divertido leerlas y comentarlas en clase. He respetado la puntuación del original.
DON QUIJOTE & SANCHO PANZA EN LA DISCOTECA.
Era un sábado y Don Quijote no tenía nada que hacer, estaba totalmente aburrido. Las horas pasaban y pasaban, encendió el ordenador, pero no había nadie conectado.
Entonces decidió llamar a unos cuantos amigos para luchar contra él porque le gustaba mucho ser caballero. Incluso en la calle se comportaba con esa manera rara de hablar con la gente como un caballero.
Se le ocurrió ir a Consum a comprar un par de cosas y luego hacer una llamada a Sancho a ver si tenía el fin de semana libre. Llegó a casa, dejó las bolsas y después colocó todo en su sitio, suspiró y se fue en busca de su móvil.
Luego sonrió y recordó que lo tenía en el bolsillo. Lo sacó y llamó a Sancho.
- Quería decirte que si vienes conmigo a la discoteca a pasar un rato.
Se fueron, se divirtieron y fue allí cuando conoció a una chica llamada Dulcinea, gorda y fea, pero Don Quijote la veía guapísima a pesar de que Sancho le advertía.
A Don Quijote le dolía mucho la cabeza y entonces pidió un cubata. Al beber tenía a Dulcinea enfrente y gritó como un loco al verla tan fea, maldiciendo y buscando qué le había puesto el Mago Frestón en el cubata. Al ver la situación todo el mundo comenzó a reír a carcajadas y Don Quijote burlado se marchó a casa.
domingo, 30 de enero de 2011
LES RACINES DU MAL
A partir del próximo curso notaremos la crisis en la enseñanza más de lo que lo hemos hecho hasta ahora. Pero la crisis es realmente una excusa para tapar otras cuestiones más importantes que gracias a cortinas de humo como leyes que se están aprobando a toda prisa, sin consenso y sin fundamento, no nos dejan ver la realidad. Es mejor que seamos una masa aborregada sin capacidad de réplica.
El próximo año no tendremos desdobles, ni compensatoria, ni profesores suficientes en los centros. El recorte llega incluso a ser escandaloso: al no convocarse oposiciones, todos aquellos profesores que este año se jubilen acogiéndose a la jubilación LOGSE a los 60 años, dejarán varios puestos sin cubrir en los institutos. Es una forma encubierta de reducir plantilla y no consolidar puestos de trabajo docentes.
Como la novela de Maurice Dantec se trata de una trama de ciencia ficción. Lo malo es que, en este caso, se ha convertido en realidad.
Poco importa la corrupción, los trajes, que nos bajen el sueldo -incluso flota en el aire la posibilidad de que este año haya una nueva bajada-, que nos traten como a un colectivo privilegiado y caprichoso, que pongan a la sociedad en contra nuestra; nosotros seguimos actuando como se espera que lo hagamos: resignados.
Y es que son malos tiempos para la enseñanza y concretamente para la pública donde cada vez se invierte menos. "Total allí sólo van los hijos de los proletarios y de los inmigrantes y para esos no hace falta destinar recursos que luego nos pueden salir formados y contestatarios".
El próximo año no tendremos desdobles, ni compensatoria, ni profesores suficientes en los centros. El recorte llega incluso a ser escandaloso: al no convocarse oposiciones, todos aquellos profesores que este año se jubilen acogiéndose a la jubilación LOGSE a los 60 años, dejarán varios puestos sin cubrir en los institutos. Es una forma encubierta de reducir plantilla y no consolidar puestos de trabajo docentes.
Como la novela de Maurice Dantec se trata de una trama de ciencia ficción. Lo malo es que, en este caso, se ha convertido en realidad.
Poco importa la corrupción, los trajes, que nos bajen el sueldo -incluso flota en el aire la posibilidad de que este año haya una nueva bajada-, que nos traten como a un colectivo privilegiado y caprichoso, que pongan a la sociedad en contra nuestra; nosotros seguimos actuando como se espera que lo hagamos: resignados.
Y es que son malos tiempos para la enseñanza y concretamente para la pública donde cada vez se invierte menos. "Total allí sólo van los hijos de los proletarios y de los inmigrantes y para esos no hace falta destinar recursos que luego nos pueden salir formados y contestatarios".
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